El pajarito

Informante/procedencia: Arus Tamamyan, Armenia.

Introducción/información previa: Arus recuerda que de pequeña le gustaba mucho este cuento y que se lo contaba siempre su abuela.


Érase una vez un pajarito que se clavó una astilla en su patita. Por el camino se encontró con una abuela y le pidió que le quitara la astilla. Cuando se la quita le dice que se la regala y que con ella puede hacer fuego para cocer pan en el horno.
La abuela enciende el horno y hace el pan.
El pajarito regresa y le pide que le devuelva su astilla, pero la abuela le dice que ya está quemada y que no se la puede devolver.
Entonces el pajarito le dice:
– Si no me das la astilla me tienes que dar un pan.
La abuela le da el pan y el pajarito se va contento.
Siguiendo el camino el pajarito se encontró con un pastor. El pajarito le regala el pan y le dice que se lo puede beber con su leche. El pastor se come el pan con la leche, pero el pajarito al regresar le pide que le devuelva su pan.
El pastor no se lo puede devolver porque ya se lo ha comido.
Entonces el pajarito le dice:
– Devuélveme el pan o dame un cordero.
El pastor le da el cordero y el pajarito se va contento con el cordero.
Siguiendo el camino se encuentra una boda. El pajarito les regala el cordero para celebrar el banquete. Y se va.
Pero cuando regresa les pide que le devuelvan el cordero. Ellos no pueden devolvérselo porque ya se lo han comido. Entonces el pajarito les dice:
– O me dais el cordero o me llevo a la nuera.
Y como no podían devolverle el cordero, le dieron la novia, y el pajarito se fue contento.
Siguiendo el camino se encontró con un juglar (achug) y le pide que le guarde a la nuera. Cuando vuelve el pajarito le pide que le devuelva a la nuera pero el juglar le dice que la nuera se ha ido a su casa.
-Pues si no me das la nuera, me tienes que dar tu guitarra (Saz).
El juglar le da la guitarra y el pajarito se va contento. Se sienta debajo de un árbol y empieza a cantar:
He cambiado una astilla por un pan
Un pan por un cordero
Un cordero por una nuera
Una nuera por una guitarra
Pero, justo cuando acababa la canción, se le cayó la guitarra y se rompió, por eso este cuento aquí se acabó.
Y al final del cielo han caído tres manzanas: una para quien lo cuenta, otra para el que lo escucha y la otra para el resto del mundo.

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