La carrera de las gallinitas

Informante/procedencia:  Rocío Bellot Torres, México.


Había una vez en el bosque unos animales que organizaron una carrera.
En la carrera iban a participar tres gallinitas: una blanca, una marrón y una negra.
Organizaron la carrera para el fin de semana que viene y cuando llegó el domingo, las gallinitas estaban listas para concursar.
¡Y empezó la carrera!
El venado tocó la salida y salieron las gallinitas, listas para ganar. Iban en primer lugar, la negra, en segundo la marrón y luego la blanca. Las tres querían ganar e iban apurándose lo más que podían, pero la negra era la más rápida. Y en el bosque, la negra que había adelantado por mucho a las otras dos, se encontró a un pobre pajarito que se había caído del nido y a su mamá, que no lo podía subir de vuelta al nido. Y la mamá pajarita dijo:
– Gallinita, gallinita, por favor, ayúdame a subir a mi hijito al nido que yo sola no puedo.
Y la gallina dijo:
– ¡Pero que me dices! Si yo lo que tengo que hacer es llegar la primera a la carrera. Lo que quiero es ganar. Si pierdo el tiempo, perderé.
Y siguió su camino.
Más adelante se encontró a una pobre rana en medio de un charco que por más que nadaba y nadaba, estaba atascada y no podía llegar a la orilla y se iba a ahogar. Y le dijo:
– ¡Gallinita, gallinita negra, por favor, ayúdame! Necesito salir de este charco o me ahogaré. ¡Estoy atrapada!
Y la gallina le dijo:
– ¡Otro animal que necesita ayuda! No puede ser. ¡Yo lo que necesito es llegar la primera! Si me paro a ayudar a los animales del bosque nunca voy a ganar la carrera, así que pídele ayuda a alguien más.
Y siguió su camino. Y así en el bosque se fue encontrando más animales que le pedían ayuda y a todos les decía que no, porque lo único que le importaba era ganar la carrera.
Detrás de ella venía la gallinita marrón, que cuando se encontró al pajarito caído del nido la mamá pajarito le dijo:
– Gallinita, por favor, ayúdame a subir a mi hijito al nido, tú que eres grande y vuelas, y tienes plumas mucho más fuertes y grandes que yo. Seguro que me puedes ayudar.
Y la gallinita le dijo:
– ¿Qué? Cómo me pides eso justo ahora que tengo que alcanzar a la gallinita negra, que si no, ya me adelantó por mucho y nunca… no voy a quedar ni en segundo lugar. No voy a poder ganar la carrera. Así que pídele ayuda a alguien más, que hay otros animales en este bosque.
Y cuando llegó a donde la rana, la pobre rana seguía atrapada en el chaco. Le pidió ayuda a la gallinita marrón y la gallinita marrón le dijo que no.
Y siguió su camino.
Y detrás, muy atrás, venía la gallinita blanca, con todo su esfuerzo, intentando alcanzar a las demás. Y creía que podía conseguirlo.
Cuando de pronto se encontró al pajarito caído del nido y le dijo la mamá pajarita:
– ¡Gallinita, gallinita blanca, por favor, ayúdame a subir a mi hijito que se cayó del nido y se va a morir de frío y de hambre! Yo no lo puedo subir.
Y la gallinita blanca dijo:
– ¡Pobre pajarito! Bueno, será más importante ayudarlo que llegar en primer lugar, en segundo o en tercero. Así que correré más rápido después, a ver si consigo acabar la carrera y ayudaré al pajarito.
Y le ayudó a la pajarita a subirlo al nido. Se quedaron muy agradecidas y muy contentas de que la gallinita blanca había sido buena y las había ayudado.
Cuando llegó al charco de la rana, la rana le pidió ayuda a la gallinita blanca. Y la gallinita blanca que tenía muy buen corazón no pudo no ayudar a la rana. Cogió un palito con el pico, le ayudó a llegar a la orilla y la salvó. La rana le dio un beso y un abrazo, y se quedó tan feliz saltando por el bosque y muy agradecida con la gallinita blanca.
Y la pobre gallinita blanca siguió, y siguió, y siguió su camino lo más rápido que pudo. Estaba a punto de alcanzar a las otras dos del esfuerzo que había hecho, cuando llega la meta de la carrera y llega en primer lugar la gallinita negra, en segundo lugar la gallinita marrón y al último, la gallinita blanca.
Todos los animales del bosque las estaban esperando. Y aplaudieron y gritaron y festejaron a las más campeonas. Pero no sabían las gallinitas que había un búho que había estado espiando toda la carrera, que fue a contarles a los jueces todo lo sucedido. Y cuando fueron a dar los premios dijeron los jueces animales del bosque que la gallinita negra había sido la más rápida pero que la gallinita blanca, por ser la de mejor corazón, era la que se llevaba el premio.
Todos los animales se quedaron sorprendidos y todos juntos festejaron a la del primer lugar, pero a la del mejor corazón.

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