El sol y el viento

Informante/procedencia: Polyxeni Tsalera, Grecia.

Introducción/información previa: Polyxeni recuerda con cariño esta fábula de Esopo que le contaban de pequeña.


Una vez el sol y el viento discutían sobre quien era más fuerte de los dos.
Yo – decía el sol.
No, yodecía el viento.
Los dos eran muy testarudos.
Hagamos una apuestadijo al final el viento.
¿Qué apuesta? preguntó el sol.
Elegiremos a la primera persona que pase y el que sea capaz de quitarle al ropa será el más fuerte.
Aceptodijo el sol.
Al poco rato apareció un hombre que caminaba solo por el campo. El viento sopló y sopló con todas sus fuerzas. El hombre agachó la cabeza, cruzó los brazos para protegerse del viento y se abrochó el abrigo. Cuanto más se esforzaba el viento, más se apretaba el pobre hombre la ropa. Al sentir tanto frío, se echó por encima una manta que llevaba en un saco. Cuanto más soplaba el viento, más se tapaba el hombre.
Al final el viento se cansó, dejó de soplar y le dijo al sol:
Ahora te toca a ti.
El sol salió en el cielo y enseguida el hombre se quitó la manta y la guardó en el saco. El sol lucía cada vez más y el hombre se desabrochó el abrigo. Cuánto más brillaba, más calor tenía el hombre que empezó a sudar mucho. Al final, se quedó completamente desnudo y buscaba un árbol para sentarse a la sombra. Pero como no encontraba ninguno, se tiró al río y se quedó ahí hasta que el sol dejó de brillar tanto.
Tú eres el más fuerteadmitió el viento.

La rana y el escorpión

Informante/procedencia: José Miguel Valdivia Bernal, Cuba.


Un escorpión le pide a la rana que le cruce el río, que le ayude a cruzar el río. Y la rana le dice que no, que tiene miedo. Que le va a clavar el aguijón.
Y el escorpión le dice:
– Serás tonta. ¡Cómo puedes pensar así! Sabes que si te clavo el aguijón me hundo en el río contigo y me ahogo.
– Sí, pero yo desconfío de ti, escorpión. Sé cómo tú eres.
Te prometo que no. Necesito cruzar el río. Tengo los niños del lado de allá, tengo mis pichones, mis crías del otro lado del río y necesito pasar.
Y tanto insistió el escorpión, hasta que la rana accedió y comenzaron a pasar el río con el escorpión encima de la rana. Pero cuando estaban en medio del río el escorpión le clavó el aguijón a la rana. Y la rana le dijo:
– ¿Pero por qué lo has hecho, escorpión?  ¿Por qué lo has hecho si vamos a morir los dos?
Le dijo:
– Perdóname rana, pero es mi carácter. Es mi carácter. Mi condición.

El gavilán y la lechuza

Informante/procedencia: José Miguel Valdivia Bernal, Cuba.

Introducción/información previa: José Miguel recuerda que este cuento se lo contaba siempre su padre.


El gavilán es un ave cubana, el ave rapaz más grande de Cuba. Y después está la lechuza. Entonces, las lechuzas en Cuba hacen los nidos en los huecos. En los huecos de los árboles. Entonces un día el gavilán, que es compadre de la lechuza, porque es el segundo rapaz más grande de Cuba de las aves, le dijo:
– Lechuza, voy a ir mañana a comerme los pichones más feos que haya en el árbol ese donde tú habitas. (Donde había varios huecos con diferentes aves que habitaban).
La lechuza tiene fama en Cuba de ser un animal muy feo. El más feo de los animales. Cuando a alguien le dicen feo, le dicen lechuza.
Y entonces le dijo el gavilán:
– Dime cuales son tus pichones para no comérmelos cuando vaya.
Y la lechuza le dijo:
– ¿Mis pichones? Los más hermosos.
Ya sabes, el gavilán fue y se comió… los de la lechuza.

El cocullu y el sapo

Informante/procedencia: José Miguel Valdivia Bernal, Cuba.

Introducción/información previa: José Miguel recuerda que este cuento se lo oyó a su madre.


Dice que en el brocal de un pozo se posó una luciérnaga, que en Cuba se llama cocullu, y en el fondo del pozo había un sapo. Y el sapo le dijo:
–  Acércate cocullu que quiero ver tu luz de cerca.
El cocullu se acercó un poco más sobre el brocal. Y le dijo:
– Acércate más que tu luz me gusta, tu luz me hechiza. Quiero verla más de cerca.
Y el cocullu se acercó un poco más. Le dijo:
–  Acércate más cucullu, acércate más, lo más que puedas que quiero ver tu luz lo más cerca que pueda ser.
Y el cucullu se acercó más, se acercó más y cuando estaba casi al lado del sapo, el sapo, “¡bram!”, se lo comió.
Moraleja: Si tienes luz propia cuídate de los sapos.